Esta tipa.
Mala mía amiga pero no recuerdo tu nombre. Vuelvo. Esta tipa viene a hablar de
las pseudomemorias y me da pavor. Dice que son memorias que una misma se
siembra en la cabeza y se vuelven una mata de plátanos que te deja la mancha y
te las crees muy ciertas. Y yo que estaba segura de que aquel día me levanté y les
dije a mis hermanos ¿por qué todos agarran una servilleta? Y me miraron mal y
se fueron y yo, una enana con apenas cuatro veranos, agarré también una
servilleta y los seguí vestidita de negro, con el pelito corto, cortito y ralo
y la pollina tapándome los ojos. Qué sabía yo de la vida o de los sueños. Qué
sabía yo que la servilleta era para secarse las mejillas. Qué sabía yo que
aquel montón de flores eran una ofrenda y que aquel tipo grande, rubio, hermoso,
en verdad no dormía como dijo mami. Y me levanté y dije, que lindo mano, este
tipo es bello. Y pensé que seguramente él pensaba lo mismo de mí, pero la gente
lloraba y yo no entendía cómo es que tanta lindura bañada con una luz
artificial podía provocar tanta angustia. Y le dije que era hermoso y me fui a
llorar y a contar las flores y a tomar chocolate caliente y perdí mi servilleta.
La perdí. Mami dijo que dormía y me mintió. Tan lindo Jaime, dormía. Dormía,
dormía, dormía, que rabia mami dijo que dormía y me mintió. Tan lindo Jaime, no
dormía. Y entendí que lo perdí, que la gente lloraba porque esas pestañas
rubias y esa frente ancha y el bigote de guardia palito estarían en unas horas
en un boquete de cemento. Y se llevaron las flores y se lo llevaron a él y yo
me llevé el queso de papa y cuando llegamos al cementerio yo me quedé arriba de
la escalera con mis cuatro veranos pero un frío que se metía por debajo de las
uñas, de los párpado, de los intestinos. Lo metieron en un hueco y Tony se
desmayó. Pobrecita, le tocó enterrar a un hijo. A un hijo hermoso. Y dije
abuela me mentiste y te mereces el desmayo. Y ahora viene la tipa esta a decir
que disque pseudomemorias, que disque una se las siembra en la cabeza como una
mata de plátano que te deja una mancha y te la crees. Y a mí me da pavor que la
servilleta y las flores y el guapo y la vieja sean un racimo de fantasías y que
entonces no me quede nada de él.
No comments:
Post a Comment